sábado, 22 de noviembre de 2008
Noche
Llega la noche, y yo sigo despierto. A veces el insomnio no me deja dormir, tu recuerdo sigue grabado a fuego en mi mente, que se tambalea ante el peso de tus imágenes, imágenes en las que estas conmigo, abrazándome mientras yo me siento querido... Ahora, las frías sábanas de la cama parecen no querer recibirme, sin ti ellas ya no significan nada, solo un trozo de tela sin utilidad, sin el alma que tenían cuando tú me arropabas con ella. Esta noche es demasiado oscura, incluso para mí. ¿Dónde estarás ahora? Quiero creer que realmente hay un paraíso después de la muerte, porque no me hago a la idea de que hayas desaparecido para siempre. Mi mente insiste en imaginar un enorme prado florido y verde, con el cielo azul coronándolo... y tú bajo un pequeño olivo, esperándome. Esa invocación es la única esperanza que me queda, mi última posibilidad de volver a estar contigo y librarme de este aciago dolor que corroe mis entrañas. Durante mucho tiempo he estado viviendo porque tú me lo pediste. Me dijiste: Vive, vive aunque te cueste y aunque los demás quieran impedírtelo, vive y no dejes de soñar. Pero... ¿dónde están ahora los sueños que tenía a tu lado, todas esas ansias de un futuro mejor para nosotros? Sin ti a mi lado se me hace complicado pensar que las cosas pueden mejorar, pensar que mi vida puede dar un cambio brusco y comenzar a beneficiarme. Esta noche tengo ganas de llorar por mi soledad y de reir por lo curioso que ha sido el destino conmigo: yo, que nunca había recibido ningún amor por parte de nadie, lo perdí cuando apenas lo hube encontrado. Porque no tuvimos tiempo de conocernos bien, pero sé que tú ya me conocías más de lo que nadie lo haya hecho jamás. Porque tú estabas destinado a eso... pero no sé si el destino quería que murieses. Quisiera cambiar las cosas, volver a esa misma noche unas horas antes y marcharme contigo de este maldito lugar que ahora es tu tumba. Pero el pasado es el pasado, y ni siquiera yo soy capaz de dar marcha atrás en el tiempo para poder recuperarte. Y esta noche, la noche del aniversario de tu muerte, siento más que nunca lo mucho que te echo de menos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario