jueves, 20 de noviembre de 2008
El Comienzo de Un Nuevo Día
Dicen que todos luchamos por sobrevivir, por vivir el día a día continuando con nuestra existencia por muy aburrida que sea, sólo porque ese es nuestro instinto, porque para eso vivimos. Pero yo no soy como los demás, yo no soy de esos que piensan que cada día es una oportunidad, o que cada minuto que pasa puedes conocer a una nueva y maravillosa persona. El mundo no es ese maravilloso lugar lleno de amor, compañerismo, lealtad... que nos presentaban cuando apenas éramos unos niños que podían caminar. No ese ese reino de cuento de hadas en el que todo es perfecto, en el que los buenos malan y los malos mueren o se vuelve benévolos. No. Este es un mundo destructivo... O mejor dicho autodestructivo, y cualquier ser viviente es igual que él. Nosotros no vivimos porque tengamos ganas de alcanzar la felicidad final, sino porque ambicionamos ser los mejores, porque deseamos más y más poder, sentirnos superiores... ¿Quién no ha querido alguna vez ganar una competición deportiva? ¿Quién no ha deseado a veces que una persona desaparezca por completo de la faz de la tierra? Es inútil negarnos a nosotros mismos que necesitamos de los demás para poder desarrollarnos a nosotros mismos, pero de acuerdo con esta teoría lo estaríamos utilizando para conseguir nuestros propios fines... Pero todo esto, ha venido al tema de que yo soy como soy, sin seguir los cánones que ha planteado la sociedad a lo largo de los siglos. Soy único, y puede sonar algo egocéntrista, pero en cierto modo todos somos únicos, tenemos características propias que nos hacen ser como somos. Yo perdí al ser al que más amaba, al único al que podía ver distinto entre esas masas de carne animadas que inundaban mi podrida vida... ¿Tengo algún motivo para pensar que alguien más podría darme lo que con él se me fue? Yo sé que no, y sé que el mundo para mí es un lugar vacío, un máldito pozo sin fondo, negro y oscuro, frío y solitario... en el que los únicos sentimientos que te hacen sobrevivir son dos: la venganza y la preocupación por uno mismo.
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