miércoles, 24 de diciembre de 2008

UNA NOCHE FRÍA...


Y aquí estoy de nuevo, cantando mis penas a un libro que está en blanco, que jamás reflejará lo que ha pasado en mi corazón ni lo que podría llegar a pasar. Una noche fría como muchas otras, una de esas noches en las que echo de menos un corazón que lata al son del mío, que le de calor a mi alma maldita. El destino es cruel y despiadado, y por dos veces ha jugado ya sus cartas en contra mía. Donde antes había placer y alegría ahora hay sufrimiento y agonía, un dolor tan profundo que ni siquiera los que se acercan a mí, a mi cuerpo marchito por la pena, pueden soportar. Es duro reconocer que esta batalla ya la he dado por perdida, pero realmente los recuerdos no me hacen bien alguno, y no tengo esperanzas de poder ganar contra mi mala suerte. Hoy he dicho adiós a otro amor, a otra mentira que me aseguraba que me amaba y trataba de hacerme creer su embuste. Es curioso que después de todas las experiencias vividas, yo siga siendo tan imbécil como para caer en las garras de esta desdichada trampa. Y aquí vuelvo a estar solo, con lágrimas de tristeza reprimidas a causa de mi orgullo, que ya es lo único que me queda en el alma. Lágrimas que me piden que las deje correr y yo me niego temiendo herir ese honor que tanto me cuesta conservar con la cabeza bien alta. Y maldigo a las estrellas porque me miran impasibles, creyéndose incapaces de hacer nada por mí, de otorgarme ese pequeño fragmento de felicidad que tanto tiempo llevo pidiéndoles. ¿Por qué he sacrificado tanto mi corazón si al final del camino no hay nada que pueda consolarlo? Es duro perderlo todo, pero más duro aún es saber que una mentira ha sido la causa por la cual me lo han arrebatado. Y te echo de menos, porque es cierto que hace demasiado tiempo que partiste de mi lado, es cierto que intente olvidarte con ese otro que ni siquiera pudo amarme de verdad, pero en el fondo eres y serás el único amor que conquistó mi vida y después se la llevó a la tumba.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Fuerzas



Hoy soy plenamente consciente de que estás a mi lado, de que no te has apartado de mí esta noche. Por eso el frío no ha llegado a mi cuerpo, por eso no me han asaltado los malos recuerdos. Aún te siento entre las sábanas, removiéndote agitado. Sé que algo te tortura, y que no me lo dirás porque piensas más en mí que en ti mismo. Eres único e inimitable. Eres demasiado incluso para mí, eres perfecto... Y me das fuerzas. Esas fuerzas que requiero para poder seguir adelante cada día, para poder asomarme a la ventana y ver el mundo exterior con una sonrisa, y no con la mueca cínica que suele decorar mi rostro. Es duro, pero teniéndote a mi lado todo es posible, porque así es como me siento. Me siento como un superhéroe que gracias a ti tiene fuerzas para combatir al mal. Sólo que en mi caso, creo que lo más oscuro que hay en este podrido mundo soy yo mismo. Me duele pensar que pueda afectarte esto en algo. No quiero que sufras por mí, pero sé que no podré apartarte de mi lado, eres demasiado testarudo incluso para alguien como yo. Te amo por siempre y para siempre, a pesar del pasado, el presente o el futuro.

Ya no quiero verte...

Ya es una despedida, es un eterno adiós... Ya no volveremos a vernos. Si esto es el final ya no quiero volver a amar. Tuve esperanza y me las has arrebatado, ahora ya no puedo verte más. Quiero que te vayas, que te alejes de mí y que no mires atrás porque me das demasiado asco.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Cuando me miras...




Siento que en apenas un suspiro mi resistencia tropieza, porque me has mirado a los ojos como si fuese humano, como si aún pudiese sentir. Y todo cuanto deseo es poder estar a tu lado, poder besarte en este mismo momento para romper la distancia que nos separa y juntar nuestros destinos. ¿Dónde ha ido mi resistencia? ¿Por qué comienzo a sentir de nuevo? Eres como mi trozo de criptonita, un punto debil que no puedo evitar. Pero tambien eres mi Lois, y me haces volar como si el mundo y todo lo demás dependiesen de mí, de nosotros. Eres perfecto, eres mi dios y mi única religión, y ahora sé que el futuro tiene un nombre, y es el tuyo.